Preparación:
1. Disuelve la levadura y el azúcar en el agua tibia. Deja reposar 5 a 10 minutos hasta que espume ligeramente.
2. En un recipiente grande, mezcla la harina con la sal.
3. Agrega la mezcla de levadura y el aceite de oliva.
4. Amasa durante 8 a 10 minutos hasta obtener una masa suave, elástica y homogénea.
5. Cubre la masa y deja reposar durante 1 a 2 horas, o hasta que doble su tamaño.
6. Divide la masa en dos porciones y estira según el tamaño deseado.
7. Añade tus ingredientes favoritos y hornea a 220°C durante 12 a 15 minutos, o hasta que esté dorada.
Consejo:
Dejar fermentar más tiempo en frío (8–24 horas) mejora el sabor y la textura de la masa.
Tips para una masa perfecta:
• Usa agua tibia, no caliente, para activar correctamente la levadura.
• Amasa bien hasta que la masa quede suave y elástica; esto dará una mejor textura.
• Deja reposar la masa en un lugar cálido para que crezca más rápido.
• Si puedes, deja fermentar la masa en frío toda la noche para un sabor más intenso y una textura increíble.
• Precalienta bien el horno antes de hornear para lograr una base más crujiente.
• Agrega un poco de harina o sémola al momento de estirar para evitar que se pegue.
¡Prepara tu pizza favorita y disfruta de una auténtica experiencia italiana en casa!