Mi abuela estaba FELIZ.
Feliz de verdad.
De esas felicidades simples que ya casi no existen.
Y entre cucharada y cucharada me dijo:
—Antes las familias se juntaban más… ahora todos viven apurados.
Ahí me pegó fuerte.
Porque tenía razón.
Hoy muchos cambian un abrazo por una historia de Instagram.
Y mientras todos subían fotos del baby shower con globos beige y cartelitos que dicen “Oh Baby”… yo estaba aprendiendo a hacer locro con la mujer que me crió media vida.
Honestamente, salí ganando.
Pero ESPEREN.
Porque a la noche pasó lo mejor.
Mis padres volvieron muertos de hambre.
Mi mamá entró y dijo:
—Ay, al final no había comida salada…
Mi papá directamente fue a levantar la tapa de la olla.
Mi abuela lo miró seria y dijo:
—Ah no… ahora el locro es VIP.
Yo casi me atraganto de la risa.
Mi papá terminó comiendo un plato chiquito servido por mí mientras mi abuela repetía:
—Masticá lento así te dura más.
Todavía no supero esa venganza patriótica.
Y sinceramente… este fue el mejor 25 de mayo de mi vida.
Feliz Día de la Patria
¿Vos te hubieras ido al baby shower o te quedabas comiendo locro con la abuela?
Me quedé a hacer locro con mi abuela porque mis padres la dejaron sola