Hermoso silencio.
Después bajó la mirada y soltó:
—Ella me dejó.
Ahhh. El soundtrack del karma.
—¿Cuando descubrió que no ibas a sacarme un peso?
Asintió.
Y ahí me reí. Pero me reí de verdad. De esas risas que te acomodan las pestañas y el autoestima.
—Tomás… me dejaste por una mujer interesada… esperando plata… que nunca existió.
Se agarró la cara como hombre que acaba de entender el argumento completo de su propia estupidez.
—Podemos intentarlo otra vez…
—No, querido. Ya bastante reciclaje hago separando plástico y cartón.
Me levanté, dejé plata para los cafés y caminé hacia la salida.
—¡Esto no es justo! —gritó.
Me di vuelta sonriendo.
—Vos pensabas que yo era pobre. Yo pensaba que vos eras buena persona. Los dos fuimos víctimas de información incorrecta.
Y me fui.
Ahora estoy en mi casa nueva, organizando un viaje a Italia, pensando en retomar la maestría y brindando cada noche por la abuela Ofelia.
Porque no solo me dejó plata.
Me dejó el mejor timing de la historia.
Y un ex marido que ahora comparte Netflix con tres amigos para ahorrar.
Notita para quienes llegaron hasta acá:
Gracias por leer
Subo relatos gratis porque bastante caro está vivir como para cobrarles el chisme también.
Si te sacó una risa, dejame un like, un comentario o compartilo
Soy mamá, escritora y sobreviviente profesional de hombres con autoestima inflable.
Gracias por acompañarme… y por no dejarme delirando sola en internet