“Cuando la medicina y la fe caminan de la mano, también florece la esperanza.”
La historia de Benício ha conmovido a miles de personas por ser un testimonio de fe, perseverancia y esperanza en medio de una de las pruebas más difíciles que puede enfrentar una familia. El pequeño fue diagnosticado con síndrome nefrótico, una enfermedad que afecta el funcionamiento de los riñones y provoca una pérdida excesiva de proteínas a través de la orina. Los primeros síntomas aparecieron con hinchazón en los ojos y el rostro, disminución de la orina, caída del cabello en las cejas, cansancio y fuertes dolores en las piernas.
Durante varios meses, sus padres buscaron respuestas sin obtener un diagnóstico claro. Finalmente, gracias a la sugerencia de la abuela materna de realizar estudios específicos en los riñones, los médicos lograron confirmar la enfermedad. A partir de ese momento comenzó una intensa lucha marcada por hospitalizaciones, tratamientos y momentos de gran incertidumbre.
Mientras enfrentaban esta situación, la familia también vivía una carga emocional muy fuerte. Gabriela, la madre de Benício, estaba embarazada de su segundo hijo, Isaque, y confesó que el temor de perder a su hijo mayor, el desgaste de las largas estancias en el hospital y la presión que atravesaba su matrimonio pusieron a prueba su fortaleza. Sin embargo, decidieron no perder la esperanza y continuar confiando en Dios.
El 6 de junio de 2025 ocurrió uno de los momentos más difíciles. Benício perdió el acceso intravenoso por el que recibía sus medicamentos y tuvo que ser sometido a una nueva punción. Al escuchar el dolor de su hijo, Gabriela regresó a casa para orar con todas sus fuerzas, mientras su esposo Gustavo permanecía en el hospital orando y consagrando la habitación a Dios. Familiares y miembros de su iglesia también se unieron en oración por la recuperación del niño.