Preparación
1. Preparar la base
Lava y seca bien la lechuga. Córtala en trozos y distribúyela sobre una fuente grande.
2. Añadir los ingredientes principales
Coloca los cubos de melón sobre la lechuga. Agrega los tomates cherry cortados por la mitad y el queso feta en cubos.
3. Incorporar el jamón
Distribuye las lonchas de jamón serrano de forma irregular por toda la ensalada para que cada bocado tenga un equilibrio perfecto de sabores.
4. Decorar con parmesano
Añade las lascas de queso parmesano por encima para aportar textura y un sabor más intenso.
5. Aliñar
Rocía con aceite de oliva virgen extra y unas gotas de vinagre balsámico. Ajusta de sal y pimienta al gusto.
6. Servir
Sirve inmediatamente para disfrutar de toda su frescura.
Consejos para una Ensalada Perfecta
Elige un melón en su punto
Un melón maduro aportará más dulzor y aroma. Debe tener un perfume agradable y una textura firme pero jugosa.
Mantén los ingredientes fríos
Refrigera el melón, los tomates y el queso antes de preparar la ensalada. Esto la hará aún más refrescante.
Añade un toque crujiente
Puedes incorporar nueces, almendras laminadas o pistachos para obtener una textura extra.
Experimenta con los quesos
Además del feta, puedes utilizar mozzarella fresca, queso de cabra o burrata.
Presentación gourmet
Sirve la ensalada en una fuente amplia y coloca el jamón de manera decorativa para un resultado digno de restaurante.
Beneficios Nutricionales
- Melón: rico en agua, vitaminas A y C, y antioxidantes.
- Jamón serrano: fuente de proteínas de alta calidad.
- Queso: aporta calcio y proteínas.
- Tomates cherry: ricos en licopeno y vitaminas.
- Aceite de oliva: contiene grasas saludables beneficiosas para el corazón.
Variaciones Deliciosas
- Sustituye el melón por sandía para una versión diferente.
- Añade rúcula para un sabor más intenso.
- Incorpora aguacate para una textura más cremosa.
- Termina con unas hojas de albahaca o menta fresca para potenciar la frescura.
Resultado
Una ensalada elegante, colorida y llena de contrastes: dulce, salada, cremosa y refrescante. Perfecta para disfrutar en verano, como entrante ligero o como plato principal acompañado de una copa de vino blanco bien frío.