Hidrata la gelatina: Disuelve la gelatina sin sabor en el agua y deja reposar 5 minutos. Luego caliéntala ligeramente hasta que esté completamente líquida (no hervir).
Licúa la mezcla base: En una licuadora, agrega el queso crema, la leche, la leche evaporada, la leche condensada y la vainilla. Mezcla hasta obtener una consistencia suave y sin grumos.
Incorpora la gelatina: Añade la gelatina disuelta a la mezcla y licúa unos segundos más para integrar bien.
Agrega la fruta: Coloca las frutas picadas en un molde previamente engrasado o ligeramente humedecido.
Vierte y refrigera: Vierte la mezcla en el molde sobre la fruta. Refrigera durante al menos 4–6 horas o hasta que esté completamente firme.
Desmolda y sirve: Para desmoldar fácilmente, pasa el molde por agua tibia durante unos segundos. Sirve frío.
Tips para una Gelatina Perfecta
Frutas ideales: Usa frutas firmes como fresas, uvas o manzana. Evita frutas como piña o kiwi frescos (pueden impedir que la gelatina cuaje).
Textura más ligera: Puedes sustituir la leche evaporada por yogurt natural para una versión más fresca.
Molde atractivo: Usa un molde tipo rosca para una presentación más elegante, como en la imagen.
Evita burbujas: Vierte la mezcla lentamente para lograr un acabado más uniforme.
Sabor extra: Añade ralladura de limón o esencia de coco para variar el sabor.