Preparación:
1. Limpieza (clave para que no huela raro)
* Lava la pancita con agua, limón y un poco de sal.
* Enjuaga varias veces hasta que no tenga olor fuerte.
2. Cocción base
* En una olla grande, pon la pancita y la pata.
* Cubre con agua y agrega sal, media cebolla, 2 ajos y la hoja de laurel.
* Cocina a fuego medio-bajo por 2.5 a 3 horas (hasta que esté suave).
* Si usas olla exprés: ~45–60 min.
3. Salsa roja
* Hierve los chiles guajillo y ancho por 10 minutos.
* Licúa con 2 ajos, un poco de cebolla y agua de cocción.
* Cuela la salsa (esto hace TODA la diferencia ).
4. Integrar todo
* Agrega la salsa colada al caldo.
* Incorpora el orégano.
* Cocina otros 30–40 minutos para que agarre sabor.
5. Ajustes finales
* Prueba de sal.
* Si lo quieres más espeso, deja hervir destapado un rato más.
Para servir (el toque ganador):
Sirve bien caliente y cada quien le pone:
* Cebolla + cilantro
* Limón
* Orégano
* Y unas tortillas… ya con eso estás del otro lado
Tips que hacen diferencia:
* Déjalo reposar un rato: al día siguiente sabe todavía mejor.
* No te saltes colar la salsa (evita textura arenosa).
* La pata le da ese “caldito gelatinoso” que lo vuelve adictivo.
Con esta receta paso a paso, lograrás un menudo lleno de sabor, tradición y ese toque casero que lo hace inolvidable. Perfecto para quienes buscan una receta auténtica, fácil de seguir y con resultados espectaculares.