Frank retrocedió por el pasillo.
—¿Qué demonios es eso?
Abrí la puerta apenas unos centímetros.
La figura de Ethan estaba al fondo de las escaleras.
Empapada.
Inmóvil.
—¿Dónde está la caja? —preguntó.
Frank levantó su arma.
—¡Al suelo!
Disparó tres veces.
Las balas atravesaron el pecho de Ethan sin detenerlo.
Con cada paso que daba, su rostro comenzaba a cambiar. La piel perfecta se deshacía y dejaba ver la cara calcinada de Michael Reyes.
Frank intentó correr.
Las luces parpadearon.
Durante un segundo vi a Michael detrás de él.
Cuando la oscuridad regresó, Frank desapareció.
Solo quedó su arma sobre la alfombra y unas marcas negras que conducían hacia la pared.
Bajé las escaleras temblando.
La figura de Michael estaba junto a la puerta.
—Gracias —susurré.
Él negó lentamente con la cabeza y volvió a adoptar el rostro de Ethan.
—Aún no.
Señaló el teléfono.
En la pantalla había aparecido una ubicación.
Un viejo almacén de la compañía, abandonado desde hacía varios años.
Después pronunció dos palabras:
—Está vivo.
La aparición desapareció.
No llamé a la policía local. Las fotografías demostraban que algunos agentes trabajaban para Victor.
Envié copias de los archivos a tres periódicos, a una fiscal federal y a una amiga de confianza. Programé un mensaje para que todos los documentos se publicaran automáticamente si no lo cancelaba antes del amanecer.
Después tomé el arma de Frank y conduje hasta el almacén.
El edificio estaba rodeado de árboles. No había luces, salvo una bombilla sobre una puerta lateral.
Utilicé la pequeña llave de la caja.
La cerradura se abrió.
Dentro encontré habitaciones vacías, jaulas metálicas y documentos quemados. Al fondo del corredor escuché una cadena arrastrándose.
—¿Ethan?
Nadie respondió.
Abrí una puerta.
Mi esposo estaba encadenado a una tubería.
Había perdido peso. Tenía el rostro cubierto de golpes y una herida infectada en el hombro, pero estaba vivo.
Realmente vivo.
Sus ojos se llenaron de lágrimas al verme.
—Claire…
Corrí hacia él.
Esta vez su piel estaba caliente.
Esta vez me abrazó.
—Pensé que estabas muerto.
—Eso era lo que mi padre quería que todos creyeran.
Ethan explicó que Victor había ordenado interceptar su vehículo. Michael había intentado ayudarlo, pero durante el ataque lo obligaron a ocupar el asiento del conductor. Después lanzaron el auto por la pendiente con Michael inconsciente dentro.