La vitamina A participa en la visión, la piel y la inmunidad. Una señal clásica de deficiencia es la dificultad para ver en ambientes oscuros, conocida como ceguera nocturna. También puede asociarse con resequedad ocular y alteraciones en la piel.
La vitamina E actúa como antioxidante y ayuda a proteger las células. Su deficiencia es menos común, pero puede relacionarse con debilidad muscular, problemas neurológicos o alteraciones visuales, especialmente cuando existen condiciones que dificultan la absorción de grasas.
La vitamina K participa en la coagulación. Cuando falta, pueden aparecer moretones fáciles, sangrados prolongados o menstruaciones más abundantes. Cualquier sangrado excesivo debe evaluarse con un profesional.
Entre los minerales, el hierro es esencial para transportar oxígeno. Su deficiencia puede causar fatiga extrema, palidez, mareos, falta de aire o uñas frágiles. El magnesio interviene en músculos, nervios y ritmo cardíaco; niveles bajos pueden vincularse con calambres, espasmos, irritabilidad o palpitaciones. El zinc apoya la inmunidad, la cicatrización, el gusto, el olfato, la piel y el cabello; cuando está bajo, pueden aparecer infecciones frecuentes, caída de cabello o pérdida de gusto y olfato.
Lo importante es entender que estos síntomas no confirman por sí solos una deficiencia. Muchas condiciones pueden parecerse, por eso lo ideal es evaluar con análisis de laboratorio y orientación médica antes de tomar suplementos. Más no siempre significa mejor: algunas vitaminas y minerales pueden causar efectos negativos si se consumen en exceso
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Plan de acción: 3 recomendaciones prácticas ![]()
Realizar chequeos y análisis cuando haya cansancio persistente, hormigueos, sangrados, calambres frecuentes o caída de cabello sin explicación.
Priorizar una alimentación variada con frutas, vegetales, legumbres, huevos, lácteos, carnes magras, pescados, frutos secos y semillas, según tolerancia y necesidades personales.
Evitar automedicarse con suplementos; la dosis correcta depende de edad, dieta, antecedentes, medicamentos y resultados de laboratorio.
Señales silenciosas de deficiencias nutricionales: cuando el cuerpo empieza a pedir ayuda