Primero corta el pan en rebanadas de un dedo de grosor aproximadamente.
Después calienta la leche en una cazuela con el azúcar, la rama de canela y la piel del limón.
Deja que la leche infusione durante unos minutos a fuego medio.
Seguidamente remoja las rebanadas de pan en la leche caliente hasta que se empapen bien.
Luego deja que el pan repose durante una hora, para que se asiente la leche.
A continuación bate los huevos en un plato hondo.
Seguidamente pasa las rebanadas de pan por el huevo batido.
Mientras, calienta aceite de oliva suave en una sartén.
Cuando esté caliente, fríe las rebanadas de pan, hasta que estén doradas por ambos lados.
Escurre el exceso de aceite en papel de cocina.
Después espolvorea azúcar y canela molida sobre las torrijas.
Déjalas enfriar antes de servir.
Ya tienes listo un delicioso plato de torrijas tradicionales, para que lo disfrutes en familia.
💡 CONSEJOS FINALES
Utiliza pan del día anterior o de dos días; su textura es ideal para absorber la leche sin deshacerse.
Infusiona la leche con canela y cáscara de limón para aportar un aroma y sabor característicos.
Deja que el pan repose en la leche caliente durante al menos una hora para que se empape bien.
Fríe las torrijas en aceite caliente hasta que estén doradas por ambos lados y escúrrelas en papel absorbente.
¿Con qué acompañarlas?
Para complementar estas deliciosas torrijas caseras, te sugiero las siguientes opciones:
Miel de flores
Un toque dulce y natural que realza el sabor tradicional de las torrijas.
Helado de vainilla o chocolate
La combinación de caliente y frío crea una experiencia sensorial única.
Frutas frescas
Fresas o frambuesas aportan un contraste ácido y fresco al dulce de las torrijas.
Café o té
Una bebida caliente que acompaña perfectamente este postre tradicional.
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