Skip to content

secretos de cocina

  • Sample Page

LLEVÓ A OTRA MUJER A LA GALA DE LOS CAPOS… Y NINGÚN JEFE SE ATREVIÓ A SENTARSE HASTA QUE SU ESPOSA ENTRARA

rabieonJune 23, 2026

En el instante en que Alejandro Salazar cruzó las puertas del Palacio Monteverde, en el exclusivo barrio de Las Lomas de Chapultepec, Ciudad de México, acompañado de otra mujer tomada de su brazo, el aire pareció desaparecer del enorme salón.

No porque la mujer fuera hermosa, aunque ciertamente lo era.

Camila Rivas sabía entrar a una habitación como si hubiera nacido para ser observada. Su vestido plateado reflejaba la luz de las arañas de cristal con cada paso. Su cabello caía perfectamente ondulado sobre un hombro. La pulsera de diamantes en su muñeca brillaba con suficiente intensidad para hacer que algunas esposas desviaran la mirada y que más de una amante sintiera incomodidad.

Pero la belleza no era la razón por la que cuarenta y tres de los hombres y mujeres más influyentes y temidos del país guardaron absoluto silencio.

Guardaron silencio porque Alejandro había llegado a la gala anual del Consejo sin su esposa.

Y no se trataba de cualquier esposa.

Había llegado sin Valeria Salazar.

En lo alto de la escalinata de mármol, Alejandro se detuvo unos segundos, como si esperara aplausos.

Abajo, el salón principal del Palacio Monteverde resplandecía en tonos dorados y marfil. El antiguo edificio porfiriano pertenecía oficialmente a un fondo inmobiliario, aunque todos sabían que había cambiado de dueño tantas veces en papel que nadie se molestaba en preguntar quién firmaba realmente los contratos.

A través de los ventanales podía verse la Ciudad de México iluminada.

Meseros con guantes blancos caminaban entre las mesas.

El champán ya había sido servido.

La larga mesa central esperaba a los líderes de las siete familias más poderosas.

Pero nadie se sentó.

Nadie levantó una copa.

Nadie sonrió.

Alejandro confundió el silencio con admiración.

Había sido siempre su mayor defecto.

Tenía treinta y nueve años, era atractivo de esa manera fría y pulida de los hombres que pocas veces han escuchado un «no».

Su padre había construido el imperio Salazar comenzando con empresas de transporte de carga, contratos de seguridad privada y relaciones tan profundas que gobernadores atendían llamadas privadas a medianoche.

Alejandro había heredado dinero.

Y miedo.

Durante años había confundido ambas cosas.

Hasta convencerse de que cualquier habitación en silencio le pertenecía.

Camila apretó suavemente su brazo.

—Alejandro —susurró sin perder la sonrisa—. ¿Por qué todos nos están viendo?

—Porque son gente del pasado —respondió él con arrogancia—. Y acaban de darse cuenta de que el futuro ya llegó.

Comenzaron a bajar las escaleras.

Una mujer menos ambiciosa habría dudado.

Camila no.

Había trabajado demasiado para llegar a ese momento.

Durante dieciocho meses escuchó a Alejandro quejarse de Valeria.

Que era demasiado reservada.

Que era fría.

Que respetaba tradiciones absurdas.

Que siempre hablaba con personas importantes a puerta cerrada.

Que entendía rituales antiguos que él consideraba innecesarios.

Valeria sabía acompañarlo en galas.

Pero, según Alejandro, no sabía hacerlo sentir rey.

Camila sí.

Por eso aquella noche Alejandro había decidido enviar un mensaje.

Le pidió a Valeria que no asistiera.

En realidad hizo algo peor.

Mandó el aviso a través de su asistente.

—La señora Salazar no será necesaria esta noche.

Y después llegó con Camila.

Al pie de las escaleras, el primero en acercarse no fue alguien de su propia organización.

Fue Don Ernesto Villalobos, jefe de una de las familias más antiguas de Monterrey.

—Alejandro.

—Don Ernesto. Qué gusto verlo.

Los ojos del anciano se deslizaron brevemente hacia Camila.

No mostraron curiosidad.

Ni admiración.

Solo indiferencia.

—¿Dónde está Valeria?

Alejandro mantuvo la sonrisa.

—En casa.

Don Ernesto permaneció en silencio.

Alejandro añadió:

—He decidido hacer algunos cambios en la representación de mi familia.

Camila levantó ligeramente la barbilla.

Don Ernesto observó a Alejandro durante varios segundos.

Luego respondió:

—Ya veo.

Y se marchó.

Alejandro sintió tensarse la mandíbula.

—Qué grosero —murmuró Camila.

—Solo está siendo dramático.

Pero después preguntó lo mismo Ricardo Fuentes, de Guadalajara.

Lea más en la página Próxima

próximo "a"»

Kalanchoe: La Planta Medicinal Que Ayuda a Reducir Inflamaciones y Fortalecer el Organismo

Guanábana: El Tesoro Natural para Apoyar la Salud y el Bienestar

Agua de clavo: El remedio natural que puede transformar tu digestión y bienestar.

Elimina el Moco, la Flema en la Garganta y Nariz, y la Rinitis: Remedios Caseros

Guía completa de Infusión de Ajo y Orégano Remedio Natural que Fortalece tu Salud Desde Dentro

A mis 80 años apareció mi ex marido de hace 40… para que lo cuide

Recent Posts

  • Kalanchoe: La Planta Medicinal Que Ayuda a Reducir Inflamaciones y Fortalecer el Organismo
  • Guanábana: El Tesoro Natural para Apoyar la Salud y el Bienestar
  • Agua de clavo: El remedio natural que puede transformar tu digestión y bienestar.
  • Elimina el Moco, la Flema en la Garganta y Nariz, y la Rinitis: Remedios Caseros
  • Guía completa de Infusión de Ajo y Orégano Remedio Natural que Fortalece tu Salud Desde Dentro

Recent Comments

No comments to show.

Archives

  • June 2026
  • May 2026
  • April 2026

Categories

  • Recetas
  • Uncategorized
Proudly powered by WordPress | Theme: Justread by GretaThemes.