Skip to content

secretos de cocina

  • Sample Page

El maestro con síndrome de Down que enseñaba a leer en un barrio pobre

rabieonJune 8, 2026

—¡Sí! Mi mamá dice que si aprendo a leer puedo ser lo que quiera.

—Tu mamá tiene razón. ¿Empezamos?

La primera semana fue un desastre. Los padres se quedaban parados en la puerta, vigilándome como si fuera a hacerles algo a sus hijos. Algunos niños llegaban con instrucciones: “Si no te enseña bien, avisame”.

Pero yo seguí. Les enseñé las vocales con canciones. Les dibujé las letras en el aire. Les pedí que las escribieran con el dedo en la tierra del patio.

—La A es como una casita —les decía—. La E es como un peine. La I es como vos cuando te estirás para ser más alto.

Se reían. Y poco a poco, aprendían.

Un jueves, Carlitos se paró en medio de la clase con un papelito en la mano.

—¡Profe! ¡Profe Matías! —gritaba, saltando.

—¿Qué pasó, Carlitos?

—¡Leí el cartel de la panadería! ¡Decía “pan caliente” y yo lo leí solito!

Los otros chicos aplaudieron. Yo sentí que se me llenaban los ojos de lágrimas.

—¿Lo ves? Te lo dije. Vos podés.

Carlitos corrió y me abrazó tan fuerte que casi me tira.

Esa tarde, su mamá vino a buscarlos. Era la misma señora que había gritado el primer día.

—Matías… —me dijo, sin mirarme a los ojos—. Disculpeme.

—No hay nada que disculpar, señora.

—Sí hay. Mi hijo está leyendo. Y está feliz. Yo… yo me equivoqué con usted.

Extendió la mano. Yo la estreché.

Pasaron los meses. Los chicos me esperaban cada mañana en la puerta.

—¡Profe Mati! —me gritaban. Así me decían: Profe Mati.

Cuando Luciana, la más tímida del grupo, leyó su primer libro completo, lloró de emoción.

—¡Lo logré, profe! ¡Lo logré!

Y los demás empezaron a corear:

—¡Lo logró! ¡Lo logró! ¡Luci leyó un libro!

Armamos una fiesta con galletitas y jugo Tang. La directora trajo una torta. Los padres, los mismos que me habían rechazado, trajeron guirnaldas.

—Usted nos enseñó algo más que a leer —me dijo el papá de Jonás—. Nos enseñó a no juzgar.

Cinco años después, mi corazón empezó a fallar. Es algo común en las personas con síndrome de Down, me dijeron los doctores. Una mañana no me desperté.

Lo que pasó después me lo contaron desde algún lugar más allá.

Los chicos, mis chicos, dejaron lápices en la puerta de la escuela. Cuadernos con dibujos míos. Flores del baldío. Carlitos, ya de doce años, dejó una carta que decía con letra perfecta:

“Gracias, Profe Mati, por enseñarme que las letras tienen magia. Y que las personas también. Te quiero. Carlitos.”

La directora la leyó en voz alta en el acto de homenaje, y no pudo terminar. Lloraba demasiado.

Dicen que ese día, todos los que alguna vez me despreciaron también lloraron. No sé si de tristeza o de vergüenza. Tal vez de las dos.

Pero mis chicos, mis hermosos chicos, lloraron de amor.

Y yo, desde donde estuviera, sonreí.

Porque les había enseñado a leer. Y ellos me habían enseñado algo mucho más grande:

Que todos merecemos una oportunidad.

FIN

próximo "a"»
« Previopróximo "a"»
próximo "a"»

SÁNDWICHES DE POLLO A LA PARRILLA 

6 RECETAS CON BRÓCOLI Y PROTEÍNA PARA COMER RICO Y SALUDABLE 

6 SÁNDWICHES DE HUEVO FÁCILES Y DELICIOSOS

6 RECETAS DELICIOSAS CON AGUACATE PARA DISFRUTAR EN CASA

6 RECETAS DE PASTA BOLOÑESA CASERA 

4 Delicias de Chocolate

Recent Posts

  • SÁNDWICHES DE POLLO A LA PARRILLA 
  • 6 RECETAS CON BRÓCOLI Y PROTEÍNA PARA COMER RICO Y SALUDABLE 
  • 6 SÁNDWICHES DE HUEVO FÁCILES Y DELICIOSOS
  • 6 RECETAS DELICIOSAS CON AGUACATE PARA DISFRUTAR EN CASA
  • 6 RECETAS DE PASTA BOLOÑESA CASERA 

Recent Comments

No comments to show.

Archives

  • June 2026
  • May 2026
  • April 2026

Categories

  • Recetas
  • Uncategorized
Proudly powered by WordPress | Theme: Justread by GretaThemes.
imunify-bot-check