Preparación del pollo al ajillo tradicional paso a paso
En primer lugar, salpimenta ligeramente el pollo. A continuación, calienta el aceite en una cazuela amplia a fuego medio.
Mientras tanto, pela los ajos y aplástalos ligeramente, sin quitarles la forma.
Seguidamente, añade los ajos al aceite y dóralos con cuidado. Es importante hacerlo despacio, ya que si se queman amargarán el pollo al ajillo. Cuando estén dorados, retíralos y resérvalos.
Después, en ese mismo aceite aromatizado, incorpora el pollo y dóralo bien por todas sus caras. Este paso es clave, ya que aquí se concentra gran parte del sabor. Por lo tanto, no tengas prisa y deja que se selle correctamente.
A continuación, vuelve a añadir los ajos, incorpora el laurel y riega con el vino blanco. Deja que el alcohol se evapore durante unos minutos.
Luego, baja el fuego, tapa parcialmente y deja cocinar hasta que el pollo esté tierno.
Alimentos horneados
Finalmente, rectifica de sal si es necesario y espolvorea perejil fresco justo antes de servir.
Consejos de la abuela para que el pollo al ajillo tradicional quede perfecto
Usa aceite de oliva virgen extra, ya que es la base del sabor
No quemes los ajos, deben quedar dorados, nunca oscuros
Dora bien el pollo, este paso marca la diferencia
Deja reposar unos minutos antes de servir para que se asienten los sabores
Con qué acompañar el pollo al ajillo tradicional
Este plato combina de maravilla con patatas fritas, pan rústico o una ensalada verde sencilla. Además, un buen vino blanco seco realza aún más el conjunto.
Cómo conservar el pollo al ajillo tradicional
Se puede conservar en la nevera hasta 3 días en un recipiente hermético. Además, al día siguiente está incluso más sabroso, ya que el pollo absorbe mejor el aroma del ajo.
Variantes de la receta
Con guindilla para un toque picante
Con tomillo o romero para un aroma diferente
Con brandy en lugar de vino blanco para un sabor más intenso