Por un segundo vio a su madre respirando mejor, una casa con techo firme, una vida lejos de esa mansión.
Luego escuchó la voz de don Rodrigo en su memoria.
“Fuiste la única persona honrada en esta casa.”
Empujó el sobre hacia él.
—No me vendo.
La sonrisa de Víctor murió.
—Las personas como tú no entienden cuándo les están dando una oportunidad.
—Sí entiendo —respondió Lucía—. Y también entiendo cuándo me están pidiendo que deje morir a un inocente.
Víctor se inclinó.
—No llegarás al veredicto.
Esa tarde, cuando Lucía salió a buscar al periodista Ramiro Téllez, el único que había escrito una nota dudando de la culpabilidad de Alejandro, un auto negro frenó junto a ella.
2 hombres bajaron.
Uno la tomó del brazo.
—Súbete.
Lucía gritó, pateó, mordió.
Nadie parecía escuchar.
Entonces una vendedora de tamales empujó su olla hacia el camino, obligando a los hombres a retroceder.
—¡Corre, niña! —gritó la señora.
Lucía corrió por un tianguis lleno de fruta, ropa usada y puestos de juguetes. Se metió entre la gente, saltó charcos, perdió un zapato y terminó escondida detrás de una cortina de lonas azules.
Los hombres pasaron de largo.
La tamalera la encontró temblando.
—No sé quién te busca, pero no vuelvas sola, hija.
Lucía llegó a casa de doña Petra con las rodillas raspadas y la blusa rota.
—Me quisieron levantar —susurró antes de derrumbarse.
Doña Petra la abrazó.
—Entonces ya no hay mañana para esperar.
Esa noche abrieron el sobre de don Rodrigo y escucharon de nuevo la grabación completa.
La voz de Víctor decía:
—Yo pondré el veneno en el té. La taza tendrá las huellas del muchacho.
Daniela respondía:
—Y yo lloraré lo suficiente para que todos me crean.
Lucía sintió náuseas.
Doña Petra apretó los puños.
—Mañana vas a entrar al tribunal con esto.
—No me van a dejar pasar.
—Entonces gritas. Y si te callan, grito yo. Y si nos sacan, le damos la grabación a todos los periodistas de afuera.
Lucía no durmió.
Al amanecer, se puso su uniforme gris. No tenía traje elegante. No tenía joyas. No tenía apellido famoso.
Solo tenía la verdad.