Hoy Mariana vende sus postres en una vitrina que don Beto le regaló para ponerla afuera de la carnicería.
A veces pensamos que la maldad del mundo está ganando, pero la realidad es que el barrio siempre respalda al barrio, y los ángeles más grandes casi nunca traen alas; a veces traen un mandil sucio de trabajo y las manos llenas de solidaridad.
¿Ustedes qué opinan del gesto de don Beto?